Encerrada en su mundo enmarañado, con ramas, libélulas y mosquitos. Se esconde en los nenúfares y en las burbujas.
No quiere ver ni ser vista.
No le gusta recordar que alguien la busca.
Los dedos de los pies se le arrugan y los peces le hacen cosquillas al confundirlos con pasas de uva.
Prefiere seguir cazando mariposas que volver a esa otra realidad, que hace tiempo abandonó, pero sin embargo, sigue igual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario