No puedo expresarme en lapicera.
Yo hablo con los dedos, las palabras emergen de ellos, me comunican con el exterior, y al exterior conmigo.
Si vivo no pienso, si pienso, no soy capaz de vivir.
Digo más si no hablo, si hablo con los dedos. La música viene, transmite y transporta.
Mis dedos son la puerta, hay que abrirla porque lo que no pasa por ahí, se va a buscar otra salida, pero quiero ser yo.
La música está en el aire. Hay que dejarla salir.
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