Intentaré recuperarlo. Eso que se me perdió por ahí, cuando iba distraída, las palabras emergentes. Intentaré imaginar un público y escribir para ellos... entonces, quizás pueda volver a escribir para mí.

miércoles, 24 de agosto de 2011

La sombra

de tus
ojos no me
permite ver [lo]
que realmente
llevas dentro.
Pero no me
importa lo
imbécil de las
palabras, lo inútil
de mi esfuerzo.
Más bien
quedarme es lo
que finalmente
albergará tus
sueños hundidos.

martes, 23 de agosto de 2011

esa criatura verde.

cuando me fui a pasear no se adonde me fui ni como volver a entrar a donde se fue eso que el me dejo ahí sin poder ni hacer nada tirando luces a la nada se fue y se rindió.

martes, 16 de agosto de 2011

Uno NUNCA sabe lo que hace.


Pintó el masoquismo,
justo antes del momento en el que se supone que tendría que estar de buen humor.
Porque estoy haciendo cosas,
porque no me rasco el culo,
porque para progresar tengo que seguir
adelante,
constante
y paciente,
porque mi supuesto potencial espera escondido para ser explotado;
y todas esas mierdas de las que me tengo que convencer
y hacer cargo.
El problema es que sea consciente
o inconsciente
quiero estar mal,
busco estar mal,
porque es inconcebible que todo esté tan bien
y todavía no se haya muerto.
Te leo,
te veo,
te odio
porque
te envidio.
Porque sos genial, y yo
una mierda, estoy en tu sombra.
Te odio porque
me quiero poco,
te envidio porque
me desprecio.
Y por sobre todo
lloro,
no porque no vea,
sino porque no quiero
ver.

lunes, 15 de agosto de 2011

Soy un gato.

Soy un animal de techo, pero vivo en una cloaca, sin saberlo.
Pienso que lo veo todo desde aquí arriba, pero la verdad es que no tomo real conciencia de lo que pasa a mi alrededor.
Camino con aire triunfante, engañándome, pensando que todo lo sé, y que todos me ven. Cuando en realidad todos los bichos que se esconden en las grietas mohosas de las paredes de piedras curtidas saben que terminaré igual.
Sigo caminando en el túnel larguísimo, en el pozo sin fondo, y me canso, porque nunca llego. Y me caigo y me doy cuenta, pero no puedo levantarme. Intento por la fuerza hacer que todo cambie y vuelvo a resbalar en el musgo, y caigo a otro charco de agua turbia. Quiero saltar y escalar ese muro que se resquebraja para ver el otro lado, para saber qué me espera, qué me estoy perdiendo. Correr no me sirvió del todo, porque no supe ver que corriendo abrí una puerta, pero no pasé, porque no quise, porque pensé que al correr ya no haría falta atravesarla, que ya habría llegado por un atajo. Pues bien mi niña, nadie te dijo que el viaje fuera corto ni fácil, pero ahora que lo has deducido, usá esa masilla de colores a la que llamás cerebro, y empezá por el cambio. No sé qué es lo que te detiene, ahí está, en frente tuyo, solo tenés que pararte y seguir caminando, para llegar al final del túnel. Pero esto es engañoso, porque si corrés, desaparece.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Me dijeron que sos algo así como onírica, que una relación con vos nunca trasciende del deseo y la expectativa. Conocí a otra persona así, y puede que se parezcan. Me dijeron que deje de soñar, que deje todo eso en el pasado. Me dijiste que somos pequeños (como si vos no lo fueras) y que por ende estamos confundidos. Qué extraño, pareces segura en esa búsqueda de lo desconocido. No sé por qué no me aceptas de nuevo, parecías quererme demasiado, e incluso todavía lo haces, pero ¿por qué quedó tan enterrado? Grito por los poros lo que siento y aún así no lo sabes, o quizás si, pero como yo, conoces el motivo, por el cual ahora es tarde, mas no mañana. Quizás seas mi salvación del nuevo despertar, o quizás yo me equivoque y siga mirándote en tu pedestal.

martes, 9 de agosto de 2011

Ice Dance


Renglones pisados

Te extraño. Sabés a qué me refiero. Al otro vos, al de los dedos prisioneros, a aquel al que no le importaban cosas que ahora sí.
¿Dónde está?
Pienso que sigo escarbando, buscándolo dentro tuyo y no lo encuentro.
¿Qué hiciste con él?
Intento buscar, pero no me das paso; como revolviendo un manojo de papeles inservibles que poco a poco me rodean, luego de vaciar los cajones. Me inundan y hacen notar cada vez más, su falta.
Tal vez era un pequeño dibujo en lápiz que decidiste borrar, pero era mi favorito. Cuando comenzaste a crearlo yo preparé un marco para meterlo ahí e inmortalizarlo. Tan bello lo veía, tanto lo amé desde la primera línea, tanto afecto sin explicación por un simple garabato. Pero sin avisarme lo borraste, pensando que estaba mal e hiciste uno nuevo al que consideraste mejor, perfecto, que agradaría a los demás. Lo lograste, pasaste definitivamente ese boceto a tinta. Te juro que yo quise aprender a apreciarlo como todas las otras personas lo hacían...
De pronto, el marco de alguien más lo recibió, y no me dejaste nada. Me quedé sola, con mi marco preparado para nadie, esperando al pequeño garabato.
¿Qué hiciste con él? No puedo encontrarlo.

Correr

Espero que no se vuelva aburrido esto, esto de estar.
Espero no tener razón en mis percepciones;
si no la tengo todo será mejor,
                                     pero si no la tengo me sentiré mal,
                                                                                   por tonta,
                                                                                         por no entender el futuro,
                                                                   ni el presente.

Espero que no me pase igual que a ese caracol, que se acuerda con dolor lo lento que pasó el dolor, y lo rápido que se fue el sol.

Quisiera no saber ciertas cosas, quisiera pensar que
                                      y
                                        o
                                          s
                                            ó
                                              l
                                                o
                                                  s
                                                    é
                                                      e
                                                        s
                                                          a
                                                            s
                                                              c
                                                                o
                                                                  s
                                                                    a
                                                                      s,
que ahora me pertenecen, por el simple hecho de conocerlas. Quisiera quedarme con las risas enfermas, guardarlas en una cajita de cartón, también con los mensajes que se emiten por los ojos, para poder visitarlos cuando quiera, cuando se termine.

Todavía estoy acá, ¿cuánto más habrá?

Quiero seguir corriendo, pero los pulmones no me dan. La manta se ondea en su tornasolado sacrificio, y a mi me encanta, la quiero seguir viendo, que sufra,
                                           que lo merece,
       no sabía como era esto,
pero es mejor que lo anterior.

viernes, 5 de agosto de 2011

No pasa más (un poco si)

No me pasa. No sé no sé lo que me pasa pero lloro igual.
Quizás esté feliz, pero no me doy cuenta, no me importa estar enojada.
No sé cuáles son los componentes necesarios para estar bien (no porque nunca lo haya estado sino, justamente, porque estaba bien y no me importaba el motivo).
Nada me mueve, nada me entusiasma.
Quiero dormir dormir dormir dormir dormir dormir dormir dormir dormir dormir dormir dormir dormir dormir despertar ver dormir dormir y dormir.
No interactuar, participar lo menos posible porque siento que todo lo que vaya a decir está mal, a alguien va a molestarle. Mejor no hablar, no hablar, no hablar hace que me calle, que me caiga, que me encierre. Nada nada nada nada en un mar de calma.
Me gusta estar, ver, vivir, sentir bajo el agua pero de pileta, porque no pasa nada. Paz quiero paz. Las cosas cambian, pero me quedé muy atrás. No te vayas, quédate, hazme sentir que estás. No me consumas, me voy con el humo y no vuelvo, me pierdo cada vez más y no hay regreso. Andate si querés, mi soledad me acompaña y no me va a dejar.

jueves, 4 de agosto de 2011

Puta madre

la noche traicionera, que me arrebata el sueño del día
que borra todo lo anterior, y lo que viene no existe hasta el otro día
y falta mucho
y no pasa
y no pasa
y no pasa
y no es justo.
Y dónde quedó? el sueño del día y todo lo anterior

miércoles, 3 de agosto de 2011

Pañuelos amarillos

Desenfreno, intriga y sólo eso
extraña noche junto al árbol dibujado
sombrero y zapatos raros
y sólo eso
Con palabras voladoras
la roca está arrojada
pétalos rojos regados en el pasto
el agua se abre paso
los dedos desprenden luz
pañuelos amarillos, pañuelos amarillos
obsesión, ridiculez
y sólo eso
duele duele duele
que a veces no tengas ojos
duelen duelen duelen
los pies al caminar
pañuelos amarillos, pañuelos amarillos.

Cuándo?

Esa mujer bajo el agua, se metió y no puede salir.
Encerrada en su mundo enmarañado, con ramas, libélulas y mosquitos. Se esconde en los nenúfares y en las burbujas.
No quiere ver ni ser vista.
No le gusta recordar que alguien la busca.
Los dedos de los pies se le arrugan y los peces le hacen cosquillas al confundirlos con pasas de uva.
Prefiere seguir cazando mariposas que volver a esa otra realidad, que hace tiempo abandonó, pero sin embargo, sigue igual.

Axolotl.

(Esto lo escribí a los 13 años -5 años atrás- en base a un cuento de Julio Cortázar. Ahora tiene leves modificaciones que acabo de hacer al releerlo.)

Se puede confundir muy fácilmente entre la salida del sol al margen del mar y los ojos dorados de un axolotl. Ojos que dividen el mundo en dos mitades y que con un solo gesto asombran y asustan.
Son un pasaje a una realidad aterradora, pero necesaria; una realidad de la que queremos estar alejados, pero nos persigue. Es eso que nos susurra al oído, algo que no queremos escuchar, nos consume en vida, desde dentro, y lo sentimos a donde vamos. Brillan más que nada a la noche y sólo podemos verlos si cerramos nuestros ojos. Nos aterra, nos controla porque nunca van a cerrarse, siempre nos miran.
La estatua rosada es invisible en la oscuridad. A la noche se mueven más que nunca, pero no los vemos. Ellos dominan aquellas pequeñas reflexiones y pensamientos que surgen a medianoche, cuando reina la soledad. Son dioses del pensamiento, la obsesión y el horror. Sus rostros tallados perfectamente lo demuestran, sus pequeñas uñas son lo que les queda de su pasado mitológico. Pasado que en sus deseos se volverá futuro.
Son esclavos de su cuerpo, sus gritos de ayuda son muy agudos para el oído humano, no podemos percibirlos. Ellos lo saben pero siguen dando alaridos de dolor y angustia. Su interior es el nuestro. El cuerpo es sólo un empaque cuya función es guardar los pensamientos dentro de sí. Expresarse, hablar, decir, comunicarse, ser uno mismo son grandes tentaciones, lujos que tienen prohibido darse. No tienen boca, no pueden representar lo que tienen dentro, su exterior es una farsa, una jaula. Escuchan atentamente lo que no pueden oír, pero saben, aprendieron a comunicarse escuchando.

martes, 2 de agosto de 2011

...

No puedo expresarme en lapicera.
Yo hablo con los dedos, las palabras emergen de ellos, me comunican con el exterior, y al exterior conmigo.
Si vivo no pienso, si pienso, no soy capaz de vivir.
Digo más si no hablo, si hablo con los dedos. La música viene, transmite y transporta.
Mis dedos son la puerta, hay que abrirla porque lo que no pasa por ahí, se va a buscar otra salida, pero quiero ser yo.
La música está en el aire. Hay que dejarla salir.

A veces me siento como él

¿Y si me tiro del balcón?
El dolor es tan intenso que a veces sólo quiero ir de fiesta.
Quedarme todo el día con la frente pegada a la ventana, mirando como pasan las nubes y los autos. El frío penetra como una aguja en el cráneo y duele el cerebro, el brazo, debajo de las costillas y en los pies; y las manos arden, se vuelven rojas y explotan. Como mi cara al llorar, que ya no es mía y yo no entiendo cómo llegué acá.
Mi estómago está vacío y mi cuello, apretado. Sangran los labios y la nariz. Sólo quiero ir de fiesta, tomar veneno y pudrirme de a poco mientras duermo en la vereda.
Mi cuerpo es una jaula que no me permite bailar con quien amo.
Y en mi mente está la llave, escondida tras el llanto.
Mis ojos desorbitados y mis huesos débiles, y yo sigo fumando todo ese puto engaño. Mi cuerpo es una jaula y en mi mente está la llave, no puedo encontrarla: la veo y desaparece.
No quiero la ayuda, quiero seguir tomando de mis propias mentiras.
Subo un escalón, tropiezo y ruedo 3 abajo. Ya no sé si existe, ya no sé si vive, si nunca estuvo o si la creé yo.