No me hables de personas,
no me digas lo que te pasa,
no intentes explicar con nada, ni fotos ni palabras ni gestos qué es lo que me pasa.
No intentes hacer más real este momento,
no me hables de drogas,
no me ofrezcas abrigos;
mirame sin vergüenza,
hablame con la mirada;
no expliques tu mundo,
no busques la respuesta,
no hay pregunta, sólo un bosquejo de ella.
El sonido que marca senderos en mis entrañas
no dejará de sonar
mientras yo lo oiga.
Si veo una espalda desnuda, no dudo, la beso
si veo un cuerpo que danza, no huyo, lo sigo.
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