"Ya no sé quién soy" se atrevió a decir.
Veo un rostro, y estos rasgos, reflejados en el espejo, iluminados.
No los reconozco, no sé que fue de mi. ¿De mí?
Vivo mi vida a través de mi cuerpo, pero sabiendo que es sólo lo que es,
una máquina, inmensa, compleja, inútil
que nada puede más que comunicarnos con el mundo a través de su vaivén de sensaciones.
Pues yo exploro los otros mundos, encerrada en este magnífico gris.
Viajando transversalmente en el tiempo, cortándolo en millones de pedazos
perdiendo noción de lo que me dijeron que es la realidad
y sin importarme demasiado
me transporto
día y noche de este universo
a mis centros [de]formados de energía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario