pero la paz de seguir un camino, es inigualable
el cansancio del dormir sin querer levantarse
tan constante como esa calma hermosa con la que me despierto
y no dejes que te perturbe el viento en tu zenda, hormiguita
no bebas esa lágrima de mar, que te la robaron
embárcate en esa que es la tempestad, la alegría de vivir
y como bien dijo alguien, de ser persona
que el río corra, porque es agua, no hagas diques ni trampas
y si choca con la orilla, solito, poco a poco se amolda.
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