Tanto pasó hasta que me aprendí cada paisaje de tu rostro
cada dulce recoveco,
la tierna armonía de tu andar, con sus mil y un suspiros.
Tanto tiempo pasó desde que nos quedamos sin ojos
y nos cosimos los párpados
para no ver más allá del rosa, el rojo y el fuego.
Tanto tiempo sin una sola lágrima
tanto tiempo sin viajar al infinito
tanto tiempo flotando en el mar
que mis pies dejaron de existir, y así
como una hoja que se desprende de su árbol
me dejo llevar...
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